HISTORIA DEL MCC EN LA DIÓCESIS SAN JOSÉ DE TEMUCO

La Historia se inicio en Temuco.

El año 1963, en la diócesis de Temuco, siendo entonces su Obispo Mons. Bernardino Piñera, éste decidió programar una Gran Misión Diocesana, para la cual vio que era necesario motivar y preparar a los laicos para que participaran activamente en ella y, particularmente, para que se comprometieran en su realización y tareas.

El mismo Monseñor Bernardino Piñera, nos cuenta cómo se inició el primer Cursillo en Chile, en un testimonio que dio al cumplirse los veinte años del Movimiento:

“No recuerdo fechas precisas. Pero sí recuerdo que estábamos preparando la gran misión en la ciudad de Temuco. Queríamos hacer funcionar treinta y cinco centros misionales en los distintos barrios. Teníamos contratadas las carpas que nos servirían de capillas auxiliares. Estábamos formando los equipos de misioneros. Estábamos repartiendo entre todos los sacerdotes de la ciudad los temas que habrían de tratarse en los distintos lugares de misión. El padre Arturo Dwyer, de Maryknoll, por entonces párroco de Santo Tomás, era el generalísimo de este operativo apostólico.

Fue entonces cuando él hizo esta sugerencia: ¿No vendría bien, con ocasión de esta misión, introducir en la diócesis un método de conversión y de formación espiritual que podría no solamente entonar a los misioneros que habían de participar en la misión sino dar un fuerte apoyo espiritual a tantos hombres y mujeres quienes previamente, a raíz de la misión, quedarían deseosos de participar más activamente en la Iglesia? La fórmula que él proponía eran los Cursillos de Cristiandad. Y, hombre práctico y generoso, no se contentaba con sugerir una idea. Él ofrecía, en nombre de Maryknoll, traer un equipo de dadores de cursillos desde Arequipa, Perú.

Yo no conocía los Cursillos de Cristiandad. Casi diría que tenía algún prejuicio en contra por parecerme una fórmula ajena a nuestra manera de ser y por haber oído algunos comentarios negativos al respecto. Pero lo pensé un poco y acepté. Me pareció que era el Espíritu Santo quien nos ofrecía medio de santificación y que llegaba en forma providencial y en un momento muy oportuno.

Y así fue como algunas semanas después se daba en la casa de ejercicios de Temuco el primer Cursillo de Cristiandad para hombres. Yo no pude participar en él, pero participé como cursillista en el segundo Cursillo. Todavía suelo encontrarme por allí con algunos de mis compañeros de grupo y revive en nosotros la emoción de esa experiencia única.

Vi sucederse a lo largo de los años 75 Cursillos de Cristiandad en la diócesis de san José de Temuco y sé que han seguido después de mi partida. No vacilo en decir que los Cursillos de Cristiandad han sido para la diócesis de Temuco, en los últimos años, la más grande bendición de Dios. Por ella han pasado millares de hombres y mujeres que han tenido un encuentro con Cristo que los ha marcado

para toda la vida. A ello se debe en parte principal el que tantos laicos, hombres y mujeres, hayan asumido una tarea activa en la construcción de su Iglesia. Sin los Cursillos no tendríamos tantas comunidades eclesiales a lo largo de toda la diócesis. Nunca habría llegado a tener la Iglesia la presencia, la influencia, el prestigio que ella tiene en Temuco y en toda la zona.

Los Cursillos de Cristiandad se han extendido por todo Chile.Sepamos agradecer a Dios con humildad el don de los Cursillos de Cristiandad, tener un recuerdo de gratitud para quienes crearon los Cursillos y dispongámonos a seguir en esta maravillosa empresa hasta que no haya un solo chileno que no haya tenido, gracias a los Cursillos, su encuentro con el Señor. ¡De colores!”

Con el visto bueno del Pastor, el padre Dwyer hace los contactos respectivos, y se solicita entonces un equipo a la diócesis de Arequipa, Perú, el cual viajará para dar, entre el 28 de junio y el 1º de julio de 1963, el primer Cursillo de Cristiandad en Chile, con el cual se iniciaría esta historia de Gracia en nuestra patria.

Este Equipo estuvo formado por: Rector Rodolfo Vargas, Director Espiritual padre Oscar Vilcarromero, padre Julián Alonso, rollistas Rodolfo Vargas, José María Vidaurrazaga, Gustavo Laurie, Secretario José Manuel Diez Canseco.

Entre quienes vivieron este 1er Cursillo, algunos nombres para el recuerdo: Ricardo Ferrando; Alfonso Zuñiga, Pedro Lucero, Yosuke Kuramochi, Edmundo Jouanette, Alfonso Sacristá, Carlos Díaz y Sergio Rivas, estos cinco últimos formarían parte del Equipo del Cursillo Nº2, acompañando a los Peruanos.

En total serían cuatro los Cursillos chilenos que el equipo del MCC Arequipa acompañaría entre el 28 de junio de 1963 y el 16 de febrero de 1964.

Ya en el Cursillo Nº 5, el Equipo fue netamente chileno y de Temuco:

Rector Alfonso Zúñiga
Dir.Espiritual p. Arturo Dwyer
Sacerdotes p. Agustín Román
p. Anselmo Leonelli
Profesores Alfonso Zúñiga
Laicos Sergio Rivas — Yosuke Kuramochi — Rolando Bolomey
Carlos Magofke — Juan Iturriaga
Auxiliares

Secretario

Juan Iturriaga — Sergio Acuña — Héctor López– Aquiles Matamala

Fernando Guijuelos

El primer Equipo diocesano de mujeres, formado en Temuco, realizó el Cursillo los días 12, 13,14 y 15 de noviembre de 1964, y estuvo compuesto por:

Rectora Gaby Lobos
Dir.Espiritual p. Ramiro Estévez
Sacerdotes p. Agustín Román
p. Arturo Dwyer
Profesoras Gaby Lobos
Laicas Isabel de de la Cruz —María Jesús Recalde — Alicia de Jiménez
Ana Poblete —Emma de Rocha —Victoria Apia
Auxiliares

Secretaria

Alicia de Jiménez — Emma de Rocha — Eliana Magofke

Ana Poblete

Con la efervescencia del Espíritu Santo actuando en cada uno de los que vivieron Cursillo y el nuevo ardor que se enraizó en cada corazón por esta maravillosa experiencia de Dios, este grupo de hombres y mujeres se comprometió a ser los testigos que el Señor quería en esta tierra de la Araucanía. Su propósito fue además que se irradiara por Chile.

Para ello, era necesario asumir responsabilidades y formar los Secretariados Diocesanos. Así entre los años 1964 y 1984 asumieron este hermoso servicio de ser Presidentes Diocesanos:

Willaldo Hidalgo, Rolando Rocha, Carlos Magofke, Gastón Ríos y Daniel Mardones, todos ellos acompañados de sus respectivos equipos.

Ellos han dejado sus huellas indelebles.

Y la historia continúa en esta indómita región pues es el Señor quien así lo quiere. Muchos son los hermanos y hermanas que nos han dejado su huella, conjuntamente con los primeros Presidentes. Nombrarlos nos podría llevar a alguna omisión que está lejos de nuestro sentir. Sin embargo queremos plasmar en tres personas a todos y todas los se sintieron tocados por el Señor y con su Sí hicieron vida su Bautismo. Ellos son: Monseñor Bernardino Piñera, de quien podríamos decir “el Obispo de los Cursillos en Chile”. Matilde Manríquez, nuestra querida Mati que con su sencillez tocó tantos corazones. Pedrito Muñoz, con su entereza, su perseverancia fue ejemplo para muchos. Cómo olvidar que siempre iba adelante en nuestras peregrinaciones, marcando el camino.

Gracias a todos los que en cada lugar de nuestra Diócesis, con su apostolado silencioso han mostrado y vivido la alegría de ser católicos perseverando en el Movimiento.

En nuestra región, desde el primer Cursillo de 1963, 6491 hermanos y hermanas han vivido este encuentro con el Señor y, desde entonces, se han realizado 193 Cursillos.

EXTENSIÓN POR TODO CHILE

Desde Temuco los Cursillos se extendieron a Concepción en 1964.

  • a Araucanía en 1967. a Valdivia en 1967,
  • a Osorno en 1968,
  • a Puerto Montt en 1968,
  • a Coyhaique (Diócesis de Aysén) entre 1984 y 1989,
  • a Punta Arenas en 2003 donde se realiza el primer Cursillo de Varones y el primer Cursillo de Mujeres.

 

Desde Concepción se extendieron

  • a Chillán en 1964,
  • a Iquique, en 1965
  • a Linares (Constitución), en 1967
  • a Los Ángeles, en 1965

 

Desde Chillán, se extendieron a Arica en 1965;

  • a Antofagasta en 1965;
  • a Valparaíso en 1968
  • a Santiago en 1969.

 

Desde Valparaíso, se extendieron

  • a Copiapó, en 1971
  • a La Serena, en 1971
  • a Illapel, en 1976
  • a Talca en 1977
  • a San Felipe, en 1986

 

Desde Antofagasta, se extendió

  • a Calama, en 1984

 

Desde Santiago, se extendieron

  • a Melipilla, en 1992
  • a San Bernardo, en 1987.