Eduardo Bonnín: Un hombre santo que conocimos en 1998

Ad portas de celebrar el aniversario N°13 de la partida de Eduardo Bonnín a la Ultreya Celestial, queremos compartirles el testimonio del matrimonio que servía en la Presidencia Diocesana cuando Eduardo visitó por segunda vez la ciudad de Temuco:

𝐑𝐞𝐥𝐚𝐭𝐨 𝐜𝐫𝐨𝐧𝐨𝐥𝐨́𝐠𝐢𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝟑 𝐝𝐢́𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐧𝐝𝐚 𝐯𝐢𝐬𝐢𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐝𝐮𝐚𝐫𝐝𝐨 𝐚 𝐓𝐞𝐦𝐮𝐜𝐨 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐚𝐧̃𝐨 𝟏𝟗𝟗𝟖

En el mes de marzo de 1998 nos iniciábamos en el Secretariado Diocesano de la Diócesis de San José de Temuco, un servicio que nos ilusionaba y nos comprometía a dar lo mejor de cada uno. En ese momento se nos comunicó, de parte del entonces presidente Nacional, Miguel Rozas, que a nuestro fundador Eduardo Bonnín Aguiló, se le invitó a Chile, Eduardo estaba en gira por Sudamérica, y nos visitaría a Temuco por segunda vez. Nuestro servicio empezaba con una importante misión: organizar encuentros con los cursillistas y Eduardo. Tarea a la no empeñamos con todo el corazón. Como presidentes Diocesanos, junto a todo el Equipo que nos acompañaba, sentíamos que teníamos que entregarnos completamente para que la mayor cantidad de personas pudieran conocer y compenetrarse con el Carisma Fundacional.

Así llegó el anochecer del jueves 23 de abril. Expectantes, nerviosos y muy felices nos fuimos al aeropuerto de Temuco. Allí había un grupo de cursillistas que esperaban con ansias la llegada de Eduardo. Destacamos a los hermanos de Padre Las Casas que nos animaban con un grupo folklórico. Llegó el avión y vimos bajar a Eduardo. Allí lo saludamos y fue éste nuestro primer mágico encuentro con él. Esa noche se le llevó a su lugar de descanso: la casa de huésped del matrimonio Rodolfo Neumann y María Angélica Mora ex Presidentes Diocesanos y Nacionales. Agradecimos su generosidad.

El viernes 24 teníamos organizado un desayuno con todos los presbíteros que habían vivido Cursillo, fue un grato momento de compartir en amistad. Éste fue servido por todo el Secretariado. Terminado el desayuno tuvimos una entrevista que se realizó en el Diario Austral. El resto de la tarde le dejamos para su descanso y para prepararse a la cena con antiguos dirigentes de Cursillo, la gran mayoría de éstos habían compartido con Eduardo en su primera visita en el año de 1988. Esa noche fue el reencuentro con el fundador de Cursillos. Esta cena fue preparada y servida por el Secretariado en pleno.En la mañana del sábado 24, nuestro Obispo de aquel entonces, el querido y recordado Monseñor Sergio Contreras Navia, le concedió una entrevista. Participamos en ella y constatamos el cariño, la deferencia y el respeto de Eduardo hacia el Obispo. Terminado este encuentro nos dirigimos al Colegio de La Salle para la celebración de la Eucaristía presidida por el Obispo y acompañado de algunos presbíteros. La Capilla estaba repleta de Cursillista que lo esperaban con alegría. Al término de la Eucaristía nos unimos en un almuerzo comunitario. Y en la tarde el gran encuentro de Eduardo con los Cursillistas en el gimnasio del Colegio La Salle. Allí llegaron muchos cursillistas alegres y ávidos de escucharle. Las dependencias del Colegio La Salle fueron amablemente cedidas por el Rector Waldo Marchant quien actualmente vive su quinto día. Agradecimos su generosidad. Eduardo contestó las preguntas que se les hicieron llegar. Nos habló de los inicios de Cursillos, la historia pasada y también de la presente. Nos habló del primer Cursillo de la historia. Aquel que se realizó del 20 al 23 de agosto de 1944, en Cala Figuera de Santanyí.

Nos planteó también que nadie está excluido para vivir un Cursillo. Que en Cursillo se realiza el encuentro con Cristo vivo y se efectúa el descubrimiento de Cristo en forma personal, y es un llamado a una permanente conversión. Que la llamada es universal y que contribuye a que el individuo sea persona, y por ello se genera un mundo de amigos a imagen de Dios. Aún resuenan en nuestros corazones sus palabras: Cursillos es: «Cristo, Persona, Amistad» y que “Cursillos no es para alimentar a la gente sino para hacerlos hambrientos de Dios». También nos habló de las características que identifica Cursillo y que es su propio método evangelizador. Y que éste no debe ser cambiado, pues de lo contrario se pierde la esencia de lo que el Espíritu Santo nos regaló. Fueron tres horas en las que Eduardo se entregó por completo. Una tarde de alegría. Y para nosotros de gran revelación, Fue el inicio que nos llevó a querer estudiar para conocer desde las fuentes.Y por fin llegó la noche y nuestro encuentro con Eduardo, nuestro Secretariado y el Secretariado saliente realizado en un ambiente fraterno y alegre, compartiendo en intimidad la cena con él.

Fue una charla intensa, llena de emociones. Muchas preguntas y sus respuestas nos maravillaban. Todos nos sentíamos privilegiados y alegres. Allí Eduardo nos propuso que si queríamos conocer Cursillos de Cristiandad, debiéramos leer entre otros libros “Historia y memoria de los Cursillos de Cristiandad” de Francisco Forteza Pujol y “Vertebración de Ideas” de Eduardo Bonnín, Francisco Forteza y Bernardo Vadell.El domingo 26 fuimos con él a Villarrica y participamos de la Eucaristía presidida por el Obispo Sixto Parzinger (O.F:M. Cap). A continuación fuimos invitados a al almuerzo en la casa Episcopal. En la tarde participamos de un Encuentro con los Cursillistas de Villarrica. Al anochecer el retorno a Temuco. El lunes 27 temprano la despedida.

𝐈𝐈 𝐒𝐞𝐦𝐢𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐄𝐝𝐮𝐚𝐫𝐝𝐨 𝐩𝐥𝐚𝐧𝐭𝐨́ 𝐞𝐧 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐚𝐳𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐲 𝐞𝐧 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞

Conocer a Eduardo, a pesar del poco tiempo, ha sido uno de los regalos más preciado que Dios nos dio. Desde el primer momento, cuando Eduardo bajó del avión aquella noche y nos encontramos con esta persona tan especial, de pequeña estatura, pero que al hablar se elevaba. Esta persona de mirada profunda, que penetró al fondo de nuestros corazones y remeció nuestras vidas. Esta persona de mirada clara. Se sentía su bondad. Mirada de un hombre con los pies en la tierra pero anclado en el Cielo. Una persona afable, humilde, que irradiaba confianza, y nos hacía sentir personas importante y que nos acogía. Que las preguntas, las contestaba de tal manera que hacía que nosotros encontráramos las respuestas. El no imponía, pero era convincente, integro, que irradiaba su entrega a Dios manifestada en el amor al hermano. Un profeta y un testigo que caminó por estas tierras nuestras y que nosotros empezamos a conocer y a aquilatar la grandeza de ese regalo del Espíritu Santo en él y como humildemente lo entregaba a todo aquel de estaba frente a él. Desde ese momento sentimos que algo grande había pasado en nuestras vidas, que teníamos que conocer en profundidad el Carisma Fundacional, que si bien algunos conocían, nosotros no lo recibimos o no supimos entenderlo. Pero el escuchar a Eduardo, por esas pocas hora, todo nuestro ser vibró y nos llenamos de ansias y deseos de conocer los inicios. De ser fiel a ellos, y que ahora el Papa Francisco nos lo recuerda y nos lo pide. Por esa época comenzamos a estudiar y a comprender que no se puede alterar la verdadera historia ni cambiar a los protagonistas que el Señor eligió. Por esa época quisimos que muchas más personas lo conocieran. Pero fallamos, no era el momento. Nos faltaba conocerlo con el corazón. Al escribir esta reflexión y revivir esos momentos que inflamó nuestros corazones descubrimos que necesitábamos mayor tiempo, que cada evento requiere del momento especial y que los tiempos de Dios no son los nuestros. Y fue así como un día de 2018 recibimos una invitación que nos cambió la vida, y que nos revivió, que nos volvió a conectar con el Carisma Fundacional que descubrimos en Eduardo aquel abril de 1998 y que ahora es el eje de nuestro caminar. Sentimos que ahora si es el momento. Ahora es el tiempo de vivir esa verdad tan sencilla pero profunda y que es “Dios en Cristo nos ama.” A Eduardo solo lo vimos y estuvimos con el esos tres días de abril de 1998. Pero eso bastó para seguir conociéndolo primero por sus escritos y después por sus videos. Y en esta época más cercana, por las reflexiones de sus amigos que si los conocieron más tiempo. Y ahora con los amigos de muchos países con los que nos une el amor al Carisma, la urgencia de vivirlo y anunciarlo: “los Cursillos son la mejor noticia: que Dios nos ama, comunicada por el medio más humano, que es la amistad hacia lo mejor de cada uno que es su ser persona”.

Y por último conocer a Eduardo, marcó para siempre nuestras vidas. En los años 2017/2018 a Eduardo lo sentimos en nuestras vidas. Él ya estaba viviendo su quinto día y la Ultreya Celestial. En esos años vivimos momentos difíciles pues Sergio se enfrentaba a un cáncer. Allí en la clínica, durante su operación y su posterior tratamiento, en intimidad conversaba con él y le pedía que intercediera por Sergio ante el Señor, Después de cada conversación me sentía tranquila. Con el pasar de los meses empezamos el periodo de recuperación que se mantiene hasta hoy. Por eso mi corazón y todo mi ser reconoce en Eduardo a la persona que vivió en creciente santidad y que goza de la compañía de Dios y nosotros podemos pedirle, en forma privada y en momento de oración personal su intercesión.

𝐃𝐞 𝐂𝐨𝐥𝐨𝐫𝐞𝐬, 𝐩𝐨𝐫 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐃𝐞 𝐂𝐨𝐥𝐨𝐫𝐞𝐬!!!

𝐒𝐞𝐫𝐠𝐢𝐨 𝐂𝐨𝐧𝐭𝐫𝐞𝐫𝐚𝐬 𝐲 𝐎𝐥𝐠𝐚 𝐌𝐮𝐚𝐥𝐢𝐧